Pregunta:

Mi hermano dice “que tiene el derecho” todo el tiempo cuando intento hablar con él sobre cómo trata a su novia. Dice “que tiene el derecho” a decidir en qué gastan el dinero, que puede decidir que es ella la que siempre debe cuidar a los niños, que ella debe preparar la cena y que él debe tener el derecho de poder salir con sus amigos cuando quiera porque él es quien realiza el trabajo “de verdad”. Se siente con el derecho de gritarle y pegarle cuando ella “se pasa de la raya” y se queja.

¿Se puede cambiar alguna vez este tipo de cosas?

Respuesta:

Sí; pero se necesita realizar un esfuerzo para cambiar. Su violencia es una elección. Ha aprendido que estas elecciones están bien basándose en sus valores (creencias profundamente arraigadas) y son reforzadas a través de los mensajes sociales y quizás reforzadas por la gente con la que se relaciona. Puedes mantenerte conectado y ofrecerle otra forma de pensar al respecto. Y eso es lo que también hace la Línea de Ayuda. Podemos hablar sobre el tipo de cosas que podrían ayudar a tu hermano a hacer una pausa y volver a pensar sobre ello. Podemos ayudarte a encontrar la manera de animarle a que nos llame también.

Las personas que han conseguido cambiar estas creencias y acciones con éxito suelen empezar hablando de su propia historia al ver cómo se van moldeando estas cosas. A menudo ven la violencia como un modo de actuar justificado que va unido a tener poder, como ser la única persona que toma decisiones en un hogar, un papel que sienten que les ha sido transmitido, o que se han ganado o merecen.

A la larga, si continúan hablando a fondo sobre esto, podrán ver que su forma de actuar no tiene en cuenta las necesidades de su pareja y de sus hijos, sino sólo su propio sentido del derecho a ser la persona que tiene todo el poder.  Se dan cuenta de que su comportamiento abusivo y autoritario rompe la confianza en la relación porque no es seguro estar cerca de ellos cuando no consiguen lo que quieren.

El poder de controlar y dominar a los demás suele sonar muy atractivo o normal para algunas personas que nos llaman. Pero con el tiempo, estas personas se dan cuenta de que lo que quieren es una conexión real con su pareja y su familia, y que deben cambiar para conseguir esa conexión verdadera. Ayudamos a estas personas a pasar por este proceso. A veces, el daño que han hecho ha provocado es un daño irreparable en los vínculos de confianza, y es entonces cuando ayudamos a las personas que nos llaman a superar su tristeza, su dolor y su responsabilidad. Esto también ayuda a cambiar; lo hacemos por la seguridad de los que ahora están separados, y por las futuras parejas.

Nos alegra que nos hayas contactado. Llámanos al (877) 898-3411.